Dios es Espiritu, infinito, eterno e inmutable en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia, bondad y verdad.

Las Sagradas Escrituras, no procuran demostrar su existencia porque se le asume como prueba evidente y creencia natural del hombre.

En la creación, la naturaleza del hombre y la historia humana. Estas esferas son pruebas como el  Universo, el diseño evidente del Universo, la naturaleza del hombre, la historia humana y la creencia universal.

El Universo La razón nos dice que el universo debe haber tenido un creador, todo efecto debe tener una causa. El universo es un efecto y por lo tanto debe tener causa. tanto el diseño y la belleza implican presencia de un diseñador por lo que es la obra de un diseñador con suficiente inteligencia y sabiduría como para dar cuenta y razón de ellos. Solo  Dios puede haberlo creado son esa simetría y belleza por eso el salmista dijo en el salmo 139:6 ” Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mi; alto es, no lo puedo comprender “.
La Naturaleza del Hombre la naturaleza esta regulada por conceptos del bien y del mal, cuando haces lo reto, la conciencia aprueba , cuando haces lo malo, la conciencia desaprueba o condena. De manera que Dios ha señalado un nivel de conducta para el hombre y ha hecho la naturaleza del hombre capaz de entender ese nivel.
La Historia  Los acontecimientos en la historia mundial, toda la historia de la biblia fue escrita para revelarlo en la historia e ilustrar la obra del Señor en los asuntos humanos.
La Creencia Universal la naturaleza del hombre está constituida de tal manera como para entender y apreciar esa idea. La aceptación de que existe un ser superior a las fuerzas de la naturaleza. el sentimiento de dependencia de Señor como fuerza que controla el destino del hombre.

La Biblia declara de mano directa, sin preámbulos “Hay un solo Dios”, Tito 2: 5. El texto bíblico comienza diciendo: “El en principio creó Dios” Gn. 1: 1. De manera que en ningún momento se da lugar siquiera al pensamiento de su no existencia. Para la Biblia, el negar la existencia de Dios. es Absurdo, una necedad “Dice el necio en su corazón: No hay Dios (Sal. 14:11), Este ateísmo que describe el Sal. 14 no es simplemente teórico, sino más bien habla del que lo manifiesta con sus hechos al vivir sin tomar en cuenta al Señor.

La creación misma es una evidencia de la existencia del creador, pudiéndose entender muchas cosas en cuanto a Dios. Por medio de ella Ro. 1: 19-21. En todas partes del mundo, aun cuando se haya caído en idolatría, se encuentra la noción de la existencia de un ser o seres superiores. La gente se plantea que no puede haber un efecto sin causa. Y el orden que se observa en todo lo creado señala que es obra de una inteligencia. Siendo tan tan inconmensurable esta obra, también lo tiene que ser la inteligencia que la hizo.

Por otra parte, el hombre tiene conocimiento instantáneo de sí mismo, sabe que existe. Está consciente, además, de que no se hizo a sí mismo. Y siendo el universo tan enorme, sabe que éste no es fruto de su trabajo. Esto debería conducirle de manera natural a la conclusión lógica de que existe otro, que no es él. Es contradictorio que siendo el hombre un ser inteligente, se le ocurra que la responsabilidad de su creación no lo sea. Y siendo un ente moral ¿Cómo puede ser fruto de la amoralidad? Toda una cadena de razonamientos, entonces deberían conducir por lo menos a la noción de que Dios es, que existe.

 

Conocible. Revelado. El hombre no está condenado solo a tener nociones de la existencia del Señor. Por la vía del razonamiento ante el testimonio de la creación. El cristianismo enseña que es posible llegar más allá al conocimiento del Señor . Esto se logra no por iniciativa humana sino porque él decidió revelarse a sí mismo.  Porque “Nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” Mt. 11:27; Lc. 10:22. Por eso “Alábese en esto el que hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra” Jer. 9:24. 

Persona. Es una persona y es Espíritu Jn. 4:24. Como persona tiene pensamientos, sentimientos y voluntad, atributos que no vemos en la materia. Como espíritu infinito, es imposible de representar en figuras e imágenes, por lo cual se prohíbe terminantemente que se intente hacerlo. Dt. 4:15-21. Puesto que a Dios nadie le vió jamás Jn. 1:18. La Biblia utiliza palabras y frases del lenguaje humano en las cuales atribuye a Dios, manos brazos, ojos, etc. Estas figuras literarias son necesarias para comunicar al hombre diferentes capacidades de acción divina que se asemejan a las humanas o viceversa.

Es imprescindible entender que todo lo relacionado con los atributos de Dios son asuntos del mundo espiritual, donde no rigen las leyes del espacio y del tiempo. Estando nuestras mentes acostumbradas solamente a razonar de las cosas que están dentro de esas categorías, es natural que encontremos con conceptos espirituales que nos ofrezcan la apariencia de contradicción entre Sí. Como hemos visto es una persona. Se nos habla de que el Señor ama Ap. 3:19, odia Pr. 6:16 siente dolor Gn. 6:6, se enoja 1R 11:9 siente celos Dt. 6:15, etc. Pero los panteístas pretenden negar esa realidad, alegando que siendo Dios el todo y siendo todo Dios, no es posible que pueda llamar a sí mismo “Yo”, ni que nadie pueda llamarlo tú.

Inmanencia. Trascendencia. El mismo problema se enfrenta cuando se piensa en términos de la inmanencia de Dios y su transcendencia.  “Inmanencia” quiere decir que el Senor está en todo, que nada existe sin él, que “en él vivimos, y no movemos, y somos” Hch. 17:28. “Trascendencia” quiere decir que no se limita ni se agota en su creación, pues siendo infinito, su existencia va más allá de la realidad material que conocemos. Y aun de la que no conocemos. Las escrituras, sin embargo, están llenas de ejemplo en los cuales habla de sí mismo y otros se dirigen a él como persona diferenciada “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado Jn. 17:31.” Esta y muchas otras declaraciones escriturales nos enseñan a la personalidad del Señors quien no es una mera fuerza o un principio impersonal.

Unidad y Trinidad. Trinidad Omnipresencia. Omnipotencia. Omnisciencia. La Biblia ensena que el Señor está en todas partes “A donde me iré de tu Espíritu y adonde huiré de tu presencia. Sal. 139:1-12 “En él vivimos, y nos movemos, y somos” Hch. 17:28. Es además omnipotente. Y así se le llama Gn. 28:3, 35:11; Ex. 6:3 Job. 6:14, etc. Eso quiere decir que tiene la capacidad de hacer cuanto quiere Sal. 115:3. Cuando sara se rió de la promesa de que tendría un hijo siendo vieja, “Jehová dijo a Abraham ..” ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Gn. 18:10-14. Job dijo “Yo conozco que tu todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti” Job. 42:1-2. El Señor Jesús dijo: “Para Dios todo es Posible” Mt. 19:26. Él es que hace todas las cosas según el designio de su voluntad. Ef. 1:11. Esa omnipotencia es algo que puede verse tanto en la creación en el sostenimiento del universo. Ro. 1:20 2 P 3: 5-7, pues él hace ambas cosas. Fue su omnipotencia la que “operó en cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” Ef. 1:19-23. Por su omnipotencia “Transformará el cuerpo de a humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de gloria suya” 1 Co. 15:43; Fil. 3:21.

Por ese ser omnipotente también es omnisciente, es decir, por que no hay nada que pueda escaparse a su conocimiento. “No hay una cosa creada que no sea manifestada en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” He. 4:13. Leemos en el Sal. 147:5 que “grande es el Señor nuestro, y de mucho poder, y su entendimiento es infinito”. Y en Proverbios 15:3 que “los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos”. El apóstol Juan declara: “Mayor que nuestro corazón es el Señor.” Y el sabe todas las cosas 1 Jn. 3:20. El conocimiento de el Señor abarca el futuro, pues él dice “Anuncio lo por venir desde el principio” Is. 46:10. La omnipotencia y la omnisciencia de Dios aseguran providencia. Así, ni un pajarillo “cae a tierra sin vuestro Padre”. Pues aun vuestros cabellos están contados. Mt 10:29-30.

Santidad. Rectitud. Justicia. Dios es santo “Porque escrito está: Sed santo porque yo soy santo” 1P. 1:16; Lc. 5:8; He. 12:14. Este atributo suyo se repite en las Escrituras de una manera muy enfática. Isaías vió “al Señor sentado en un trono alto y sublime”, y a los serafines que daban “voces, diciendo Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos, toda la tierra está llena de su gloria” Is. 6:1-5. Después de esto el profeta llama a Dios “el Santo de Israel” unas treinta veces. La Santidad del Señor le separa de todo aquello que es malo o sucio. Por eso, el que quiera tener comunión con él ha de ser santo “No hagáis abominables vuestras personas… Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificareis, y seréis santos, porque yo soy santo.” Lv. 11:43-44, Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él. Jn. 1:5. el Padre es llamado “Santo” Jn. 17:11 el Hijo es llamado “Santo” Hch. 3:14. El Espíritu es llamado “Santo” Ef. 4:30. La Santidad de Dios se manifiesta por su rectitud y su justicia. Ambas cosas surgen al relacionarse Dios con sus criaturas, a las cuales hace demandas y leyes justas. “Justo es Jehová en todos sus caminos” Sal. 145:17. Habacuc dijo: “Muy limpio de ojos eres para ver el mal” Hab. 1:13 Porque Jehová es justo y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro Sal. 11:4:7

Amor, Misericordia. Gracia. Dios es amor, 1 Jn 4:8. Eso quiere decir que siempre ha estado y estará inclinado hacia la búsqueda del bien de sus criaturas por un impulso que nace de si mismo. La manifestación suprema de ese amor la encontramos en que dio su Hijo por nosotros. “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros” 1Jn. 3:16. Se demostró así, “Misericordioso y clemente es Jehová”, lento para la ira y grande en misericordia. “Sal. 103:8” En el A.T. se enfatiza, en el carácter de Dios., su misericordia, que es esa permanente actitud en él de conmiseración hacia el pecador, que le conduce a disminuir la pena por los pecados cometidos o aliviar el sufrimiento y el dolor de los agobiados. El el N.T. se utiliza el termino “Gracia” para señalar esa misma cualidad divina, pero acentuando el hecho de que Dios concede esa misericordia de manera gratuita. El hombre, por haber pecado, merece el eterno castigo, pero la gracia mueve a Dios hacia la búsqueda para la solución de ese problema. Y lo hace espontánea y gratuitamente. “Por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”. Ro. 3:23-24. En ese amor, misericordia y gracia, Dios ofrece perdón a todos aquellos que se arrepienten de sus pecados. “deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de la misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” Is. 55:7

Dios se reveló a moisés con el nombre de YHWH Ex. 3:14; 6-3. A la combinación de estas cuatro letras los eruditos llaman tetragrámaton o tetragrama. No es posible saber exactamente cual era la pronunciación original del nombre de Dios, puesto que los hebreos no escribían las vocales. Cuando los masoretas, entre los siglos VI y X d.C. introdujeron los signos para vocales para escritura hebrea, hacía ya muchos siglos que no se pronunciaba el nombre de Dios. Por investigaciones recientes los expertos han concluidos que la pronunciación mas probable es Yahvé.

Jehová. Era uso, cuando se leían las escrituras, pronunciar Adonai “Señor” en todo lugar donde apareciera el tetragrámaton. Fue así como surgió el término “Jehová”, porque los masoretas hicieron una combinación que incluía las vocales de la palabra Adonai con las letras del t. Cuando moisés recibió la orden de liberar a su pueblo, dijo a Dios: Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿Qué le le responderé? Y le respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: así dirás a los hijos de Israel, YO SOY me envió a vosotros. Ex. 3:13-14. Este nombre proclama la conciencia que Dios tiene de si mismo al decir: YO. Implica la autosuficiencia divina, pues el no depende de nadie para su propia existencia, es también una declaración de absoluta soberanía e inmutabilidad. Esto es lo que expresa el tetragrámaton YHWH, que en el RV. 60 aparece como “Jehová”. Al combinarse con otras palabras que surgen nombres que apuntan a determinados atributos o acciones de Dios.

Jehova-elohay. “Jehová mi Dios” señala al Dios que ha de venir. Aparece en Zac. 14: 5. Y vendrá Jehová mi Señor y con él todos los santos.

Jehova-eloheenu. “Jehová nuestro Dios” se utiliza en el Sal. 99: 5,8,9. “postraos ante su santo nombre porque Jehová nuestro Dios es santo”.

Jehova-elohe Yisrael. “Jehová Dios de Israel”. Aparece por primera ves en el cantico de debora “Yo cantaré a Jehová, cantaré salmos a Jehová Dios de Israel” Jue: 5:3.

Jehova-eloheka. “Jehová tu Dios”. El Señor lo usa refiriéndose a si mismo cuando da los mandamientos a Israel. “Yo soy Jehová tu Dios” Ex. 20:2-7

Jehova-elyon. “Jehová el altísimo” alude a la supremacía de Dios. como en el Salm. 97:9 “Porque tu Jehová, eres excelso sobre toda la tierra”; eres muy exaltado sobre todos los dioses.

Jehova-hosenu. “Jehová nuestro hacedor” es nombre que apunta el creador. Como el Salm. 95:6 “Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor”

Jehová- Jireh. “Jehová proveerá” recuerda la providencia de Dios este nombre surge en el episodio del sacrificio de Isaac, cuando Dios se proveyó de un cordero. “Por tanto, se dice hoy: en el monte de Jehová será provisto” Gn. 22:13-14.

Jehová-mkaddishkim. “Jehová que os santifica” La santificación del sábado es una señal “para que sepaís que yo soy jehová que os santificó” Ex. 31:13

Jehová-nissi. “Jehová nuestro estandarte o bandera”. Tras la batalla contra Amalec, “Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nissi” Ex. 17:15 Alude a Dios que da la victoria.

Jehová-raah. “Jehová es mi pastor”. Así le llama David en el Sal. 23. Alude a la protección, guía y provisión de Dios para los suyos.

Jehová-rafa. “Jehová el que sana”. Este nombre no aparece transliterado en RV60. Se utiliza en relación con el incidente de las aguas amargas de Mara. Tras sanar las aguas, Dios le dice el pueblo: “Si oyeres atentamente… y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te la enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador” Ex. 15:23-27

Jehova-sabaoth. “Jehová de los ejércitos’. Alude a Dios como supremo en la corte celestial, rodeado de los ángeles. 1 S. 1:3.

Jehova-salom. “Jehová es vuestra paz”. Cuando Gedeón fue visitado por “el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara. Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás”. Con ese motivo, “edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamo Jehova-salom” Jue. 6:22-24. El nombre señala al Dios que me trae paz y confianza.

Jehová-sama. “Jehová está presente”. Con este nombre aparece en Ez. 48:35 “y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová sama”. Recuerda la situación final, cuando Dios morará gloriosamente en medio de su pueblo.

Jehova-tsidkenu. “Jehová nuestra justicia” Es el nombre que alude a Dios en tiempos mesiánicos, cuando él levante un “renuevo justo” que “hará juicio y justicia en la tierra. Y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová justicia nuestra” Jer. 23:5-6.

El. Esta Palabra, en singular, es la que se utiliza para decir Dios. Según el contexto, puede referirse a un dios falso. Pero señalando al verdadero Dios aparece unas doscientas cincuenta veces en la Biblia. Significa “el primero”, o “el fuerte”. Se combina con otras palabras para formar nombres como:

Dios Altísimo. La primera vez que se usa el término es en Gn. 14:18-24, cuando Melquisedec bendice a Abraham en el nombre de “Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra”. Debe notarse que Melquisedec lo llama “Dios Altísimo”, mientras que Abraham lo invoca como “Jehová Dios Altísimo”, lo cual podría señala una diferencia en el conocimiento que ambos tenían del mismo Dios.

Dios Celoso.  Indica que Dios no comparte la adoración. Sólo a él se debe adorar, porque sólo él es Dios. “No te has de inclinar a ningún otro Dio, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios Celoso es”. Ex. 34:14.

Dios de Verdad. En el cántico de Moisés se dice que es “Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto” Dt. 32:4

Dios Eterno. Después de firmar un pacto con Abimelec, Abraham “Invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno” Gn. 21:33. Señala al Dios de la permanencia y la firmeza.

Dios es fiel. Nombre que recuerda Moisés al decirle al pueblo que “guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; y que da el pago en persona al que le aborrece”. Dt. 7:9

Dios Grande y Temible. Moisés alienta al pueblo diciéndole: “No desmayes delante de ellos, porque Jehová tu Dios está en medio de ti, Dios grande y temible” Dt. 7:21

Dios Grande, Poderoso y Temible. Nombre que surge en el contexto de una exhortación a la santidad. “Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz. Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible” Dt. 10:16-17

Dios Misericordioso. Moisés dice al pueblo que si pecaba debía confiar en Dios y arrepentirse. “Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a sus padres” Dt. 4:30-31

Dios Todopoderoso. Con ese nombre Dios se reveló a Abraham “Yo soy el Dios Todopoderoso” diciéndole que le había puesto por “padre de muchedumbre de gentes” cuando era de noventa y nueve años y no tenia heredero Gn. 17:1-5. Alude al Dios que todo lo puede.

Dios viviente. Josué utiliza este apelativo en el momento en que habla al pueblo para cruzar el jordán “En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros”. Le dice que ese Dios haría el milagro de partir las aguas. Jos. 3:10.

Elah o Elahah. En singular. Es el equivalente caldeo del hebreo Eloah. Se encuentra unas setenta y siete veces en los libros de Daniel y Esdras.

Eloah. En singular. Se deriva de la palabra Ahlah, adorar. Con Eloah se hace referencia a Dios como el único digno de adoración, el adorable. Ocurre unas cincuenta y cinco veces en el AT, como en Dt. 32:15 “Entonces abandonó al Dios que lo hizo”, y en el Dt. 32:17 “Sacrificaron a los demonios y no a Dios”. Este nombre se utiliza mucho en el libro de Job.

Elohim. Es el plural de Eloah. Se utiliza unas dos mil quinientas veces. La primera vez en Gn. 1:1 “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Estando el nombre en plural, sin embargo, la acción “creó” aparece en singular.

                Otros nombres son:

Adonai. “Señor” “Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores. Dios grande, poderoso y temible.” Dt. 10:17. Dios es supremo. Esta por encima de todo y de todos. Aparece por primera vez en Ex. 34:6.

Anciano de días. Se utiliza en las visiones de Daniel. “y se sentó un Anciano de días” Dn. 7:9,13,22.

El Roi. Es el nombre con el cual Agar se refiere al “viviente que me vee” Gn. 16:13-14, después que Dios se le apareció junto a una fuente en el desierto, cuando huía de Sara.

El Shaddai: Aparece siete veces como “Dios todo poderoso” y alrededor de cuarenta y una veces como “el todopoderoso” =, mayormente en el libro de Job.

Jah. Este nombre se forma con la primera y la última letra del Tetragrámaton, intercalando una vocal en el medio, aparece unas cuarenta y nueve veces en el A.T. Solamente en los libros de Éxodo, Salmos e Isaías. Como en el Sal. 68:4 “Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre: exaltad al que cabalga sobre los cielos.” JAH es su nombre.

Roca. Moisés, en su cántico, dice: El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud. Dt. 32:4

Santo de Israel. Es un apelativo muy utilizado por el profeta Isaías. Is. 1:4, 5:19, 10:20. Etc.

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