Estudio Libros de

Crónicas del AT. En el Canon hebreo formaba parte de la división llamada “los Escritos (Ketuvim)” o Hagiógrafa. Por lo tanto, no estaba clasificado junto a Josué, Jueces, los libros de Samuel y los de Reyes, sino con los Salmos, Proverbios, Job, etcétera. El nombre hebreo (Divrei ha-Yamim) significa “los eventos de los tiempos”. Se trata de un apelativo genérico que se aplicaba a los anales y registros reales. No debe confundirse con “el libro de las historias de los reves de Israel” (1 R. 14:19), ni con “las crónicas de los reyes de Judá” (1 R. 14:29). Éstos más bien fueron fuentes que se utilizaron para la presente obra. Los traductores de la Septuaginta lo llamaron el libro “de las cosas omitidas”, queriendo decir que es una especie de suplemento de lo narrado en los libros de Samuel y Reyes. Originalmente, el Libro de las Crónicas. era un solo libro.

Crónicas: Fueron muchas las fuentes que se utilizaron para confeccionar esta obra. Algunas de ellas son mencionadas por nombre. Otras no. Varias han llegado hasta nuestras manos y son conocidas, otras han desaparecido. El autor o los autores dicen que usan el “libro de los reyes de Judá y de Israel”, el “libro de los reyes de Israel”, el “libro de los reyes de Israel y Judá”, las “actas de los reyes de Israel” y la “historia del libro de los reyes” (2 Cr. 16:11; 25:26; 20:34; 27:7; 33:18; 24:27). No se sabe si se trata de libros diferentes o si estas son distintas maneras de aludir a una misma obra. Se usa también a Isaías (2 Cr. 26:22; 32:32).

Entre las obras que no han llegado hasta nosotros se mencionan las siguientes: “las crónicas de Samuel vidente” (1 Cr. 29:29), “las crónicas del profeta Natán” (29:29; 2 Cr. 9:29), “las crónicas de Gad vidente” (1 Cr. 29:29), “el [libro] del profeta Semaías” (2 Cr. 12:15), “el [libro] del vidente Iddo” (2 Cr. 12:15; 13:22), “[libro del] registro de las familias” (2 Cr. 12:15), “las palabras de Jehú hijo de Hanani” (2 Cr. 20:34) y “las palabras de los videntes” (2 Cr. 33:19). Además, se toma del Pentateuco, Josué, Jueces, los libros de «Samuel y los de Reyes. En varios lugares puede notarse incluso la influencia de Jeremías y Zacarías, así como de algunos Salmos. Es evidente,entonces, que el L. de las C. fue elaborado cuando ya se conocían esas profecías como tradición oral o porque se disponía de los escritos. Todo lo cual apunta a una fecha que puede situarse hacia la mitad del exilio babilónico. El L. de C., el de Esdras y Nehemías guardan semejanzas entre sí en cuanto a su lenguaje, la forma del pensamiento y la teología, lo cual lleva a muchos a pensar que detrás de todos ellos está una misma mano.
Una tradición judía los atribuye a Esdras. La historia de los distintos rei- nados de Judá e Israel aparecen en el artículo lsrael, Historia de. Por eso se ofrece aquí sólo un bosquejo de este libro.

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